jueves, 25 de febrero de 2010


Y tú ahí mirando a la nada, viendo como pasa la vida pero no haces nada, espera sentada a que se destruya tu alma.

Y pasan los años, los meses, los trenes y tú en el anden pero siempre los pierdes, y cuando se marcha le gritas pero no se detiene...

viernes, 12 de febrero de 2010

Bendita sea la final con la que soñamos.


Bendito cada nombre que ha sido designado. Benditos los hombres que siempre sacamos. El peso de la historia, el respeto ganado...

Malditos sean los recuerdos dolorosos. Maldita la impotencia y la injusticia que vivimos, el volvernos a casa cada uno por su lado, las finales sin jugar que quedaron en el camino.

Bendita la anestesia general a los dolores, las tristezas que curamos con abrazos, las gargantas que se rompen por los goles, el sentirnos los mejores por un rato.

Malditos los sorteos y los grupos de la muerte, los controles sin azar que asignaron nuestra suerte. Malditos los mezquinos que juegan sin poesía, los que pegan, los que envidian, los que rompen y lastiman.

Bendito sea el orgullo con que entramos al campo. Inflar las redes de los otros, inflar el respeto de los nuestros, merecer la camiseta. Los turistas, los cronistas, los esponsors, los amigos, el himno y las mujeres siguiendo los partidos.

Benditos los partidos que dan resultados, las risas y el llanto que guardaremos tanto...

Y bendito ese momento que nos regala el fútbol de poder cambiar nuestro destino, y sentir otra vez el orgullo de pertenecer a este equipo.












Los que no lo sienten, nunca lo entenderán.

Difícil de explicar, fácil de sentir.

jueves, 11 de febrero de 2010

¿Qué hacer? ¿Qué hacer cuando no sabes si apostar por algo nuevo o volver a algo del pasado que no salió tan bien como en aquel momento esperabas?
Dudas, dudas y más dudas. Y entre tanta duda, preguntas. Solo yo tendría que saber la respuesta, solo yo tendría que ser la que decide. Pero me veo incapaz.
Incapaz quizás por el miedo a que lo del pasado vuelva a salir mal o por el miedo a que lo nuevo no sea lo que parece que puede ser.
Algo me dice que apueste por el pasado, que esta vez va a ser diferente. Pero una voz también me dice que apueste por lo nuevo, que se merece una oportunidad. Oportunidad que el pasado ya tuvo y no aprovechó.

Ojalá pudiera hacer lo que una canción de Estopa dice..
"Deja que esa duda que hay en tu mente no pregunte,
y que no se clave, que ni siquiera hable,
y que se muera solo por esta vez"

domingo, 7 de febrero de 2010

-Tranquilo chico, no tengas miedo.
-No tengo miedo, he visto borrachos muchas veces.
-¿Qué pinta tienen?
-No hay mucho que ver, bueno, no tanto como ellos parecen creer. ¿Cuánto es lo bastante borracho?
-Buena pregunta. Ven aquí y siéntate. Te diré cuánto es lo bastante borracho. Bien, lo que aquí se ha planteado es cuánto es lo bastante borracho. Y la respuesta es que depende de las células del cerebro.
-¿Del cerebro?
-Así es Harry. Con cada vaso de licor que tomas acabas con cientos de esas células. Pero eso no importa mucho porque tenemos millones. Primero mueren las de la tristeza, así que estás sonriente. Luego mueren las del silencio y todo lo dices en voz alta, aunque no haya ninguna razón, pero eso no importa... no importa, porque después mueren las de la estupidez y hablas con inteligencia. Y por último, las células de los recuerdos... esas son difíciles de matar.

jueves, 4 de febrero de 2010

La vida es una montaña rusa.
Un día estás arriba, al siguiente estás abajo...
Ya sea porque dependa de ti, o de los demás.


Sea lo que sea, quiero bajarme de ella,
o quedarme en un punto intermedio.

martes, 2 de febrero de 2010

X.I

Podría ponerme a contar miles de historias...esas en las que aparecen todos los besos que me das. Pero prefiero guardarlas para ti y para mí, y así, un día cualquiera hacer una sola historia en la que los incluya todos.
Para susurrártela al oído cualquier día de invierno, haciéndote recordar todos y cada uno de ellos.
Sí, cualquier día de invierno. Por si tienes frío, crearte una manta de besos. Manta que luego incluiría al final de la historia.
Historia inacabada e incompleta, porque te debo 913 besos y 913 abrazos. Y recuerda, que con cada beso, va aumentando la cuenta. Reserva inagotable de besos es lo que tengo para ti.
De besos, caricias, sonrisas, gestos y lo que haga falta.

Que esto continue...porque el 9 y el 13 juntos, son un bonito número.











Nunca supe que me gustaban los número pares..