sábado, 10 de enero de 2009

Una parte de mí...

Me gusta. Desde pequeña lo he tenido claro. Me gusta. Y hoy día, sigo pareciendo una niña pequeña cada vez que lo hago. Hablo de jugar al fútbol, claro.
Prefería un balón antes que una muñeca. Siempre corriendo detrás de la pelotita.
Así me pasa ahora, que me encanta ese increíble(para mí) deporte. Y eso que me gustan todos los deportes en general, pero el fútbol...es el fútbol. No sería feliz si me lo quitaran. Quizás exagerada para algunas personas, esas personas que no saben lo que disfruto jugando. O viéndolo.
Porque esa es otra...me ponen un buen partido de fútbol en la tele, y ahí estoy yo viéndolo. Y si es un partido de mi Atleti, no hay quien me mueva del sillón. Ni quien se libre de mis gritos y saltos por cada falta o por cada oportunidad fallada.

El salir al campo y dejarte la piel, y ver que por más que corres y lo das todo, no se gana.
El ganar un partido que se veía perdido.
El marcar un gol que no llegaba por más que tirabas a puerta, simplemente porque la pelota no quería entrar.
La desesperación porque no llega ese deseado gol.
La alegría, cuando por fin, se consigue.
Las ganas con las que se sale a jugar.
El vestuario unido antes y después de cada partido, sea derrota o victoria.
La satisfacción tras ganar.
Y la tristeza tras una derrota.
El caer al suelo, volver a levantarte y jugar con más ganas.
El enfado cuando no salen las cosas como quieres.
Y la alegría cuando sí.
El fallar una oportunidad clara.
El ánimo, confianza y apoyo de tus compañeras.
El cansancio al terminar un partido.
El jugar cada partido como si fuera el último.
El deseo de que llegue el sábado o domingo, y hora del partido.
El sudar y sudar en cada entrenamiento para mejorar.
El disfrutar cuando hago lo que me gusta

1 comentario:

Punto dijo...

Jo, leyendo tu blog me están entrando unas ganas de volver a jugar al fútbol... Ufff, creo que hace demasiado tiempo que no lo hago. Y no sé por qué, pues a mí también me ha gustado. Quizá haya veces que nos dejemos llevar por trenes equivocados y lo asumamos como inevitable, cuando no lo es. Gracias, si me permites me quedo en tu blog, me gusta.