Dejé mi corazón cogiendo polvo y telarañas,
cada mañana se despega menos de las sabanas.
Amaba más en épocas lejanas,
dije: "nunca jamás pienso volver", debí decir: "hasta mañana"
y ¿mi alma? a punto de saltar por la ventana,
por la que antes se colaban hadas hasta que puse persiana.
Danza al son de los tambores de mi corazón,
latidos que se escapan de este cuerpo de hojalata.
Baila... el vals de las miradas
que se hablan entre ellas cuando no quedan palabras.
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1 comentario:
Nada, en este mar de lágrimas saladas...
Vaya, asi que te gusta la buena música...=)
Pues sí, sonreir es lo que toca, no queda otra, aunque a veces una se cansa... por eso cuando más duele la sonrisa no viene mal saber que hay gente a quien le agrada.
No sabes bien las ansias que hay en mi por que las parades se vengan encima ya, sea como sea.
Un besazo!^^
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