sábado, 9 de mayo de 2009


Nos empeñamos en buscar la felicidad cada día y no nos damos cuenta de que es ella quien tiene que encontrarnos, y eso será donde menos te lo esperas, en el instituto, en el supermercado, o en mitad de una huida. Y cuando llega descubres que ahí no acaba todo, que el final de un camino solo es el principio de otro, y lo único importante es la persona que escoges para que camine a tu lado.
Y esconderse es lo que menos te importa, lo que te importa es que estás tocando con la yema de los dedos eso que has estado soñando toda tu vida y ya solo importa el hoy, el presente, y lo que queda por venir...







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1 comentario:

smile_me dijo...

Todo, absolutamente todo lo que hacemos, lo hacemos con un fin: la felicidad. Es la meta de todos los caminos que recorremos.
A veces conseguimos llegar a dicha meta, y otras veces no. Pero acabas dándote cuenta de que siempre hay escapatorias, salidas de emergencia, desvíos, bifurcaciones... Aunque no los veamos, aunque tarden más en verse, siempre hay otros modos, otras formas encontrar la felicidad, y efectivamente, puede estar en cualquier lado.


Un besazo grande!^^