No te quiero pensar, pero te pienso.
No te quiero escribir, pero te escribo.
No te quiero ver, y te veo. Aunque no estés.
Que creo que te estás mudando y quieres quedarte en mi cabeza a vivir. Sí, porque no sales de ahí, y cada día siento como te vas asentando más y más. Y tampoco quiero.
Porque lo que quiero es querer creerte, pero creo que no puedo. O sí, pero me engaño. Que todo es más fácil si hago eso.
Al final terminarás viviendo en otro sitio, más caliente y más hogareño.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario