Idiota de mí que confié en ti.
Idiota por creer todas y cada una de tus palabras.
Idiota por dejarme cautivar.
Idiota por pretender regalarte el mundo cuando tú solo me dabas mentiras.
Idiota por esperar un mensaje o una llamada.
Idiota, idiota, idiota.
Pero esta idiota se va, para siempre.
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