miércoles, 30 de septiembre de 2009

-Hoy quiero pedir perdón a la sinceridad, y a la resignación daré mi orgullo. Tú dueña de mi paz me alejo con temor a no saber decir lo que siento por ti. Nada más amanecer me apetece oír tu voz, y en silencio me he entregado a la esencia de tu voz, pero a mi pasión le puede el miedo y te escribo mi adiós. Se acabó ya no quiero hablar palabras de amor que no van a más, me acostumbraré a vivir en tus recuerdos y algún día me verás, y quizás te acuerdes de mí, el que en el silencio dió todo por ti. Me faltó el valor para superar mis miedos, y ahora te doy mi adiós.

-Hoy quiero pedir perdón por esta ingenuidad, perdón por no saber lo que sentías. Yo dueña de tu paz, te digo que es muy fácil querer a quién lo da todo. Y te digo también que nada más amanecer yo también quiero oír tu voz. Tengo miedo de tus miedos, y te pido por favor que sea tu pasión quién venza al miedo y no digas adiós. Se acabó ya no quiero hablar, ven y bésame, regálame tu paz, te daré el calor de un brillo de luna y terino, y en mi pecho dormirás con la voz de mi corazón, que dulces momentos me das con tu olor. Eres tú sin más todo lo que yo esperaba, y le digo adiós a tu adiós...

No hay comentarios: