miércoles, 16 de septiembre de 2009

Si estás con una persona, corres el riesgo de enamorarte.
Aunque me pidas que no me enamore de ti, no puedo prometerte nada. El futuro es incierto y no sé si me enamoraré de ti, pero lo que sí sé es que estoy asumiendo ese riesgo, a pesar de los inconvenientes.
Me gusta jugar al filo del peligro, en el borde del precipicio. Puedo caer o mantenerme ahí el tiempo que haga falta. Puedo mantener el equilibrio o caer en picado.
Por ahora, estoy consiguiendo mantener el equilibrio, y me gusta.
Me gusta sentir la brisa del peligro en mí, como a escondidas esa brisa me acaricia el pelo. Como los labios se posan en mí y consigo un equilibrio aún mayor. Como una mirada infinita me busca y se cruza con la mía mientras los demás pasan inadvertidos, ajenos a unas miradas penetrantes con tanto que decir.
Y mientras en este juego consiga mantenerme en pie, no quiero perder el equilibrio.

1 comentario:

smile_me dijo...

Una de las mejores sensaciones es esa precisamente, sentir que tocas con la yema de los dedos el peligro, es entonces cuando la adrenalina se dispara rozando los límites.
Es una tentación desafiar al peligro, pero ya sabemos que quien no arriesga no gana y las consecuencias suelen merecer la pena. Asi que no dejes que nada ni nadie ajeno acabe con esa sensacion, ni siquiera que interfiera en ella.


Un besitoo!!=)