sábado, 16 de abril de 2011

14 abril 2011. Siempre tú.


Mira las caras de la gente con sus sonrisas dibujadas de oreja a oreja, como si dos chinchetas sujetaran las comisuras de sus labios creando una forma perfecta de media luna, en una noche en la que la única luna que brilla eres tú.


Te abres hueco entre las cuerdas vocales de todas y cada una de las personas que estamos allí, que no somos pocas, a un ritmo de Vértigo. Recitamos, gritamos, vivimos y sentimos cada palabra que deja escapar tu boca.


10.000 gargantas corean las mismas letras, mientras tú, expectante y emocionada, dejas que lo hagan. Emocionante. Increíble.


Tu sonrisa enamora hasta a aquella araña que teje su tela en lo alto del Palacio, a ritmo de tu música, pidiendo que esa melodía se quede impregnada en su red para poder reproducirla siempre que quiera.

Y la madre enseña a su hija a la niña que empezó siendo Aprendiz y hoy ya es artista consagrada. Y la hija llama a la madre por teléfono pidiendo que escuche la balada que conquista corazones. Y la novia abraza a su chica en esa canción que hacen suya durante 4 minutos. Y los sufridores de desamores recuerdan sus historias con esa canción, mientras dejan caer una lágrima por su cara. Y los otros sonríen al ver que no todo es malo cuando se acaba el amor.

Y únicamente tú, haces feliz a toda esa gente en cada actuación.



Desgarradora, grande, artista, diva.










Vibramos con tu voz, con tu sonrisa, con tus canciones. Vibramos contigo.

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